Por Clàudia Puig – Responsable de la Revista de la Construcción
El sector de la reforma del hogar evoluciona rápidamente, adaptar los espacios a las necesidades reales de las personas, prevenir problemas futuros como humedades o filtraciones y reducir el consumo energético son hoy prioridades tanto para particulares como para profesionales del sector.
De cara a 2026, las reformas ya no se centran únicamente en la estética, sino en la funcionalidad, la accesibilidad y la prevención de problemas futuros, especialmente en estancias clave como baños, cubiertas y terrazas.
1. Sustitución de bañera por plato de ducha
La sustitución de la bañera por un plato de ducha se ha convertido en una necesidad fundamental, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida, cuyos baños no están adaptados y presentan un mayor riesgo de accidentes.
Para ello, se puede instalar una mampara a medida, según el espacio y las necesidades del usuario, colocando platos de ducha de resina o fabricados de obra, siempre con suelo antideslizante para evitar caídas. Esta solución mejora notablemente la seguridad, la accesibilidad y el confort diario.
2. Reforma integral del baño adaptando el espacio
Adaptar el baño a las necesidades reales del usuario es clave para ganar funcionalidad y comodidad. Un ejemplo habitual es la eliminación del bidé en desuso para instalar un armario o mueble auxiliar, incorporando en su lugar un grifo ducha tipo “Intimissimi”, que integra la función del bidé directamente en el inodoro.
De este modo se gana espacio y movilidad, sustituyendo lavabos grandes por muebles de lavabo más compactos con armarios inferiores.
También es recomendable insonorizar los desagües de la vivienda superior y comunitaria para evitar ruidos innecesarios, así como instalar un techo de placa de yeso laminado con materiales hidrófugos que eviten humedades y desconchamientos de pintura causados por la condensación del vapor de agua durante las duchas.
Además, la instalación de tuberías de agua plásticas permite una menor pérdida de temperatura del agua y un ahorro en el consumo energético.
3. Impermeabilización del baño
La impermeabilización es una fase imprescindible en cualquier reforma de baño, especialmente en la zona de la ducha, donde con el paso del tiempo suelen aparecer filtraciones y humedades. La mejor opción es impermeabilizar correctamente esta zona y, para mayor seguridad, impermeabilizar todo el baño, tanto paredes como suelo, garantizando así una protección total frente a filtraciones y humedades.
4. Impermeabilización de cubiertas y terrazas
Con la llegada de las lluvias y tormentas torrenciales, aparecen goteras y filtraciones. Para evitarlo, existen productos impermeabilizantes que no necesitan un revestimiento de acabado y pueden quedar vistos al sol. Eso sí, requieren un pequeño mantenimiento para protegerlos del desgaste provocado por los rayos solares.
En el caso de impermeabilizaciones con un acabado con revestimiento, bien sea cerámico, piedra, mármol u otros materiales, también se puede utilizar una lámina impermeable sin necesidad de levantar el revestimiento existente. Esta lámina puede ir adherida directamente en el pavimento antiguo y sobre esta lámina se puede colocar el nuevo acabado sin aplicar una capa de compresión, evitando peso innecesario en la cubierta.
De esta manera, se agiliza el trabajo, se reduce el tiempo de ejecución y se ajustan los costes para el cliente, manteniendo siempre un resultado profesional.
Las tendencias en el sector de la reforma para 2026 reflejan un cambio claro de enfoque: ya no se trata solo de renovar espacios, sino de adaptarlos a las personas, anticiparse a problemas futuros y apostar por soluciones técnicas duraderas.
En definitiva, la accesibilidad en el baño, la optimización del espacio, la correcta impermeabilización y la mejora del aislamiento y la eficiencia energética se han convertido en pilares fundamentales de cualquier reforma bien ejecutada.
